Me quedan 18 días para volver de Múnich.
-Sabes lo que significa eso?
-Que solamente lo sabes tú querido lector.
A los demás les miento.
(Gracias por entrar)
Me quedan 18 días para volver de Múnich.
-Sabes lo que significa eso?
-Que solamente lo sabes tú querido lector.
A los demás les miento.
(Gracias por entrar)
Y entonces hubo un punto de inflexión que supuso, no un cambio hacia ella, llamémoslo mejor, otro punto de vista al mirarla. Después de aquella mirada, venía su sueño, luego las palabras. Y todo aquello que enseñaba al mundo no era ni la mitad de lo que guardaba dentro. Me dejó verlo, pero sus ojos me impedían observarlo del todo bien, pues lágrimas cayeron mientras recordaba. Empatizé y sentí que la rabia acechaba su ser al sentirse mal por dejarme entrar. Omití aquello: sabía de lo que hablaba. Estaba saliendo la parte más niña de ella, la que me emocionó al recordar que uno puede deducir pero jamás juzgar y que me cautivó al sentir la parte más pura de su adentro.
Me dijo: -te eligo a ti, pokémon.
Cuando te encuentras en una bifurcación, un dilema, una dualidad, una decisión que excluye a otra... lo mejor que puedes hacer es tirar una moneda, sí a cara y cruz porque justo cuando esté a punto de caer, justo antes de que caiga la moneda, sabrás qué es lo que realmente quieres que suceda y entonces, el resultado, ya dará igual y no habrá dilema.
'La niñata de turno ha empezado su acción llenándose de vanidad', pensé. Se había encargado inconscientemente de que todos le fueran detrás. Ella no lo sabía. Aunque, sabía jugar muy bien.
Hasta que, vi aquella cara.
Aquella expresión que me reflejó su parte más tierna que, supuestamente, yo había pre-juzgado.
Cuando se giró vi sus ojos, se había vuelto pequeña, pero ya no era una niñata, tenía sentimientos, sabía empatizar y, creció.