Claro, ahora lo entendía todo. No iba a allí por el ambiente, ni la música, ni la compañía, le daba igual inclusos si iba sola. Quería ir porque estaba él, allí siempre iba a estarlo. Y ella no se quería perder ninguna actuación, yo tampoco. Lo entendí todo, con un solo gesto me di cuenta, entonces pillé mi cerveza y me fui, últimamente no sé como lo hago que me acabo yendo y paso de dar explicaciones y agrandar egos. Lo interesante de todo esto fue la reflexión que hice después: saber y reconocer que las personas nos movemos por intereses, pero no económicos intereses emocionales, que nos llenan, que nos alimentan, que son alicientes necesarios, que con tan solo ver a la persona, ya es suficiente, que lo necesitamos, ¿necesitar? ¡Qué triste es necesitarlo! Pero es más triste no reconocerlo. Porque cuando se reconocer algo, hay una pequeña sonrisa que sale de dentro, porque sabes que es tu secreto, sólo tuyo.
Y me di cuenta con mi cerveza y mi autismo del porqué iba a allí pero ella jamás sabría porque yo me fui.
