Hoy voy a uno de esos que no cobran por inventar. De esos que se guían por el azar de sus instrumentos. De los que se meten en tu aura sin avisar. De los que se atreven a jugar con el más allá. De los que te pueden condicionar. De los que se hacen respetar, de los buenos, en concreto, uno que conoce bien el campo y que se desmaya al interiorizar.
Hoy voy a un vidente.

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