Fue graciosa la situación, seguramente tú también la has vivido: una chica sirviendo copas y sonrisas, una multitud de gente alrededor suyo, parecíamos buitres a su alrededor, yo incluida. Repetiría esa noche, aunque a las personas no se las conocen entre bares y copas, yo soy más de cafés, de tardes, de miradas, de sonrisas, de silencios... Y luego, si eso, me convierto en buitre de nuevo.
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